Los días 23 al 26 de Abril tuvo lugar la X Edición de la European Social Science History Conference en Austria, Viena. La conferencia contó con una participación superior a las dos mil personas, procedentes en su mayoría de Europa, aunque también asistieron investigadores/as procedentes de distintos países, como Estados Unidos, Argentina, Sudáfrica o Turquía, entre otros muchos. Esa afluencia masiva es el mejor indicador de la buena salud de este punto de encuentro e intercambio de conocimientos históricos que se reune cada dos años, y que se desarrolla íntegramente en lengua inglesa.

El evento, impulsado por el International Institute of Social History de Amsterdam, se desarrolló en las instalaciones de la Universidad de Viena y se inauguró con la presentación del premio “Jan Lucassen» -que recayó en la persona de Athan Biss, de la Universidad de Wisconsin- y una conferencia a cargo del profesor Andreas Hecker relativa a las transformaciones del concepto “trabajo» en África. Posteriormente tuvo lugar la recepción a los asistentes en el Ayuntamiento de la ciudad.

La conferencia estuvo estructurada en torno a distintas redes de trabajo, hasta un total de 26, entre las que se encontraban Economía, Etnicidad y Migración, Trabajo, Sexualidad, Mujer y Género, o Religión, entre otros, contando con una red específica de Historia Oral. El carácter del congreso, como puede apreciarse, fue muy abierto y multidisciplinar, y la práctica totalidad de las sesiones, que se daban de forma simultánea, resultaba de gran interés en lo relativo a temáticas y debates. No obstante, por razones de espacio y conveniencia, centraremos estas líneas en lo acontecido en la red de Historia Oral, que también estuvo organizada en distintas sesiones temáticas que agrupaban distintas comunicaciones referidas al mismo tema.

Entre los contenidos de las mesas podemos destacar la amplia presencia de ponencias dedicadas a distintos aspectos del estudio de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto en Europa, tales como la construcción de archivos de testimonios de trabajos forzados, campos de concentración y exterminio, así como procesos de rememoración traumáticos o una sesión dedicada al desplazamiento forzoso de la población judía de distintos países europeos. El interés suscitado por estas comunicaciones era lógico, dada la importancia que se otorga a esa temática en un contexto, el austriaco, cuya memoria se haya muy marcada por las atrocidades cometidas por el régimen nazi.

Otro gran número de ponencias tuvieron como ámbito de estudio distintas experiencias significativas de vida cotidiana en los países del bloque soviético, tanto en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial como durante las transiciones que se inician tras la caída del muro de Berlín. Cabe mencionar la sensación de que durante estos últimos años, la vigorosa práctica de la historia oral en estos países parece haberse abierto enormemente en lo relativo a áreas de estudio, pasando del estudio de la vida política -todavía muy presente- a cuestiones más ligadas a la historia cultural y la vida cotidiana.

Otra de las sesiones estuvieron organizada en torno a los silencios y desplazamientos narrativos vinculados a la crisis de la izquierda en Europa occidental en torno al año 68, así como al rol desempeñado por la denominada segunda oleada feminista en esos años y la relación de este movimiento con las fuerzas de izquierda en contextos atravesados por conflictos políticos.

Por último, cabe nombrar la presencia de un nutrido número de trabajos que abordaban distintas cuestiones relativas al modo en el que los museos, el mundo de las artes, Internet, o la industria del entretenimiento, emplean la historia oral y los retos e interrogantes que ello supone de cara al futuro.

En último lugar, queremos aprovechar estas líneas para felicitar a la organización por el buen trabajo que viene demostrando en las distintas ediciones de la Conferencia, especialmente a los promotores de la red de historia oral: Timothy Ashplant, Graham Smith y Andrea Sturtz. Del mismo modo, extendemos la felicitación al conjunto de las personas asistentes, por contribuir a que el encuentro se desarrollara en un ambiente distendido y de mutuo respeto. Ello facilitó un debate constante a lo largo de las tres días sobre los contenidos que tenían lugar en las distintas sesiones y resultó muy satisfactorio para la mayoría de las personas presentes, tal y como pudo comprobarse en la reunión interna que tuvo lugar el día 24, lo que arroja buenas expectativas para futuras ediciones de esta Conferencia.