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Reseña de un Nuevo Miembro de la IOHA del XIII Congreso Internacional de Historia Oral en Roma

El Congreso Bienal de la Asociación Internacional de Historia Oral fue una oportunidad importante para mí -una académica en ciernes que asiste a su primer congreso-, por el interés de compartir y aprender de otros colegas acerca de proyectos actuales y del desarrollo de nuevas técnicas e investigaciones. Mi ponencia, “Historia Oral: testigo confiable para las organizaciones globales”, fue presentada “sin incidentes”, aunque me sentí un poco impostora al hablar de mi trabajo cotejando los 50 años de historia del programa Outward Bound Australia, mientras me encontraba rodeada de elementos históricos que datan de muchos siglos. Un colega me animó y me recordó que el registro de nuestra historia tiene que comenzar en alguna parte -lo importante es que lo llevemos a cabo.

Lo más importante del congreso para mí fueron los contactos y relaciones que pude establecer con colegas académicos de otras partes del mundo. Gracias a este congreso, que atrajo a más de 400 delegados de más de 40 países, los cuales se encuentran trabajando en temas sumamente diversos e interesantes, pude obtener consejos de primera mano de los expertos y conocer nuevas tendencias en tecnología que actualmente están siendo exploradas. Había tantos oradores fascinantes de dónde escoger, que la tarea más difícil fue determinar logísticamente la forma de asistir al mayor número posible de ponencias; sin embargo, los más importantes para mí resultaron: Albert Lichtblau, de Austria, quien habló acerca de capturar la historia de manera audiovisual; António Montenegro, de Brasil, habló sobre el imperialismo o el movimiento cultural en todas las culturas; Richard Hill y Brigette Bönisch-Brednich compartieron su trabajo sobre la reconciliación en Nueva Zelanda y de qué forma las dos partes involucradas “hablan por arriba de la otra”, sin entenderse completamente. Diana Mulinari y Nora Rathzel, de Suecia, presentaron su trabajo “Dentro/Fuera”, el cual abordó el tema de las mujeres de 1968 y analizó de qué manera nuestra identidad puede ser negociada.

La exposición de Donald Ritchie (Estados Unidos) fue muy interesante -y en especial fue importante conocerlo después de haber investigado ampliamente su trabajo para mi propio proyecto. El trabajo de Kate Moore (Finlandia), llamado “Risas -Tómalo en serio”, fue una aguda visión sobre su actual investigación de la relación entre risa y memoria. El “Proyecto Jukebox” (“Rocola”), dirigido por William Schneider (http://uaf-db.uaf.edu/Jukebox/PJWeb/pjhome.htm), fue un ejemplo inteligente de cómo captar a una comunidad utilizando distintas tecnologías. Schneider afirmó: “Al final, podemos definir a la historia oral como el tipo de discurso en el que la moralidad y la escritura ‘hablan entre sí’ sobre el pasado”, lo cual vale la pena considerar. Alistair Thompson (Reino Unido) analizó los distintos materiales de referencia que se encuentran disponibles para los investigadores (como por ejemplo, cartas y publicaciones) y de qué manera cada uno de ellos exige un tipo diferente de interpretación.

La ponencia de Anna Green (Nueva Zelanda) acerca de la memoria colectiva y los cambios en las narrativas de vida hacia la historia social y alejándose de la historia individual, fue importante para mí y para la historia comunitaria con la que me encuentro involucrada actualmente. Paula Hamilton (Australia) intentó asustar a los posibles participantes al congreso de 2006 en Sydney con una presentación titulada, “¡Tiburón! Historia Oral y Miedo” (en realidad pienso que estaba promoviendo a Australia por medio de la sicología inversa). Rina Benmayor, nuestra nueva presidenta, hizo una presentación visual de historias de vida a través de relatos digitales. Los talleres de narración digital son parte integral de mi actual investigación, como lo son también los métodos de archivo en línea, así que tanto el ejemplo de Sherna Gluck (Estados Unidos) del archivo virtual dehistoria oral/auditiva, como la exposición de Michael Frisch titulada “Colocando Nuevamente lo Oral en la Historia Oral”, en la que utiliza programas de análisis cualitativo como lo es su programa de software, Interclipper Professional, fueron de gran interés.

Además del valor académico del congreso, obtuve un mayor conocimiento de la organización misma del evento y me siento orgullosa de ser un nuevo miembro de la Asociación. Sólo espero que en Australia, cuando estemos reunidos nuevamente en Sydney 2006, podamos igualar la generosidad y amabilidad de nuestra ciudad anfitriona, Roma, así como el incansable trabajo de Alessandro Portelli y su dedicado equipo.

Helen Klaebe
Universidad Tecnológica de Queensland (QUT), Australia
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